Día 102: Jesús sale al encuentro de su amigo Lázaro

INTRODUCCIÓN

  • Llegamos al día 102. Ayer Jesús sanaba a un ciego, mostrando así la delicadeza de Jesús para hacer sus cosas. Jesús insiste en querer entrar en contacto con nosotros y nos muestra que ÉL nos sana cuando entramos en contacto directo con Él.

  • Jesús toma la iniciativa y le devuelve la vista a este hombre luego de haberse pronunciado como la luz del mundo, ya que no podía dejar a este hombre en tinieblas.

  • Tenemos que darnos cuenta de que que la intención de Jesús es que podamos ver y que encontremos la luz, qué dejemos la ceguera atrás y que podamos decir: “Yo era ciego, pero ahora veo y lo primero que veo es a Jesús, que me va mostrando el camino".

  • Otro punto importante es que los padres del ciego de nacimiento tienen miedo de meterse en problemas con las autoridades de la Sinagoga al darse cuenta de lo que había pasado.

  • Fray Sergio nos invita a reconocer tantos milagros que hay en nuestra vida y que a veces, no permitimos que sean conocidos. Nos recuerda igualmente que muchas veces el Señor nos sana de nuestras enfermedades, de nuestras dolencias, de nuestras tristezas, de nuestras venganzas, de nuestras iras y luego a nosotros se nos olvida contarle al mundo que la obra es de Jesús y no nuestra. También nos invita a ser valientes para proclamar que el Jesús que sanó ayer sigue sanando hoy y que ojalá tuviéramos el valor de proclamarlo a nuestros hermanos, sin temor de contarle al mundo que, Dios es grande, maravilloso y que está siempre dispuesto a perdonarnos.

  • Hoy veremos cómo Jesús vuelve a la vida a Lázaro y con este evento entraremos en lo que se llama la "Semana de la Pasión". María, la hermana de Lázaro y Marta va a ungir los pies de Jesús. Leeremos también por un lado sobre la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén —donde es recibido como Rey—, pero allí mismo Jesús va a predecir su muerte.

ORACIÓN INICIAL DE Fr. SERGIO

"Padre de amor y misericordia, tú que haces elocuente la lengua de los niños, educa también la mía e infunde en mis labios la gracia de tu bendición, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y a ti te invito para que, pidas al Espíritu Santo que, abra nuestra mente y nuestro corazón para que, podamos gozar de esta Palabra que Dios nos regala hoy para nuestras vidas."

PUNTOS CLAVES

  • El Señor nos dice hoy a través de las lecturas “Yo soy el Buen Pastor”. Hoy vemos vemos a un Jesús que se hace siervo, que enfatiza que es humano, pero que es igual que Dios; y va resaltando todas estas hermosas características de quién es pastor, de quién puede venir a servir al redil, a las ovejas; quién sabe qué el redil de Él es público, ahí hay ovejas suyas y hay ovejas que pertenecen a otro redil, pero que Él las debe cuidar. Él va a pasar la noche con ellas allí, las va a librar de los tiranos, de los ladrones, del lobo y Él se va a dedicar a este servicio, y no va a abandonarlas en la noche, cuando todo esté oscuro.

  • Nos dice Fray Sergio que el redil nos representa a cada uno de nosotros y no sólo al pueblo de Israel. El Buen Pastor ha nacido en Belén para mostrarnos que viene de la estirpe de David, y que lo va a dar todo por nosotros.

  • Curiosamente, las lecturas de hoy del evangelio de Juan no registran muchas parábolas, ni metáforas, pero sí nos muestra esta descripción de quién es Jesús.

  • Jesús no solamente llama a sus ovejas por nombre, sino también las guía y estas conocen su voz.

  • Fray Sergio nos compartió su deseo de que fuéramos valientes y predicáramos la palabra del Señor para que el mundo escuchara y abriera el corazón para escuchar la voz de Jesús, que no nos dejáramos engañar por tantos falsos profetas que hay hoy que andan mostrando algo que no es del Señor.

  • La prosperidad nos viene de Dios y, como regalo de Él, hay que celebrarla. Pero Fray Sergio nos recuerda que celebramos a Dios no sólo en la abundancia, sino también cuando no hay prosperidad y continuar siendo fieles a Dios, porque Él se mantiene fiel con nosotros.

  • Él vendrá a darnos luz en cualquier momento, Él vendrá a ser el pan que nos da vida.

  • Hoy también escuchamos las narraciones de la entrada de Jesús a Jerusalén, donde la gente cree que Él es un Rey que viene a hacer una guerra. Sin embargo, Jesús es el Rey que viene a dar vida. Por eso hoy vemos a un Jesús que llora ante la tumba de su amigo que ha sido sepultado, pero que, gracias a esta muerte, presenciaremos la gloria del Señor cuando Jesús llama a Lázaro de entre los muertos y lo resucita; Jesús declara que Él es la resurrección y la vida, y nos da evidencia de esto.

  • Fray Sergio también nos anima a no temer la muerte, porque con Jesús hay victoria. Llegaremos con Él a la cruz y allí seremos bañados con Su sangre, sangre que nos limpia de nuestro pecado y que nos hace nuevos.

  • "Que no permita ya está sangre del Señor, que nos contaminemos y que nos ensuciemos, sino todo lo contrario, que tú y yo podamos demostrar que estamos en común unión y en compañerismo con Él, para invitar a otros a rendirse a los pies del Maestro, que digamos: 'Hosanna al hijo de David!' porque es Él quien reina hoy en nuestro corazón, quien reina en nuestras vidas. Porque en Cristo hay victoria, en Cristo encontramos la plenitud de nuestra vida."

ORACIÓN FINAL DE Fr. SERGIO

"Padre de amor y misericordia, hoy límpianos con tu sangre y permítenos orar los unos por los otros, para que seamos fieles a este Pastor Bueno, a este Pastor sublime que nos has mandado en la persona de Cristo, quien ha venido a darnos vida, luz, a ser alimento para el mundo. Permítenos Señor vivir con fe esto que estamos leyendo y esto que estamos reflexionando, que nosotros también podamos salir y contarle al mundo que Tú eres la verdad, la vida, el pan que nos nutre y que podamos hoy recibir tu bendición que es la del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Que esta bendición descienda sobre cada uno de ustedes y los acompañe siempre. ¡Que Dios los bendiga!"

COMENTARIOS ADICIONALES

Papa Francisco. Ángelus. Plaza de San Pedro. Domingo 16 de agosto de 2015.

El Pan de Vida

"En estos domingos la Liturgia nos está proponiendo, del Evangelio de san Juan, el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida, que es Él mismo y que es también el sacramento de la Eucaristía. El pasaje de hoy (Jn 6, 51-58 ) presenta la última parte de ese discurso, y hace referencia a algunos entre la gente que se escandalizaron porque Jesús dijo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6, 54). El estupor de los que lo escuchan es comprensible; Jesús, de hecho, usa el estilo típico de los profetas para provocar en la gente —y también en nosotros— preguntas y, al final, suscitar una decisión. Antes que nada las preguntas: ¿qué significa «comer la carne y beber la sangre» de Jesús? ¿Es sólo una imagen, una forma de decir, un símbolo, o indica algo real? Para responder, es necesario intuir qué sucede en el corazón de Jesús mientras parte el pan para la muchedumbre hambrienta. Sabiendo que deberá morir en la cruz por nosotros, Jesús se identifica con ese pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en «signo» del Sacrificio que le espera. Este proceso tiene su culmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se convierten realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Es la Eucaristía, que Jesús nos deja con una finalidad precisa: que nosotros podamos convertirnos en una sola una cosa con Él. De hecho dice: «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él» (v. 56). Ese «habitar»: Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndole a Él, nos hacemos como Él. Pero esto requiere nuestro «sí», nuestra adhesión de fe.

A veces, se escucha esta objeción sobre la santa misa : «Pero, ¿para qué sirve la misa? Yo voy a la iglesia cuando me apetece, y rezo mejor en soledad». Pero la Eucaristía no es una oración privada o una bonita experiencia espiritual, no es una simple conmemoración de lo que Jesús hizo en la Última Cena. Nosotros decimos, para entender bien, que la Eucaristía es «memorial», o sea, un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de Jesús: el pan es realmente su Cuerpo donado por nosotros, el vino es realmente su Sangre derramada por nosotros. La Eucaristía es Jesús mismo que se dona por entero a nosotros. Nutrirnos de Él y vivir en Él mediante la Comunión eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y a los hermanos. Nutrirnos de ese «Pan de vida» significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus elecciones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirse en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Lo mismo que hizo Jesús .

Jesús concluye su discurso con estas palabras: «El que come este pan vivirá para siempre» (Jn 6, 58 ). Sí, vivir en comunión real con Jesús en esta tierra, nos hace pasar de la muerte a la vida. El Cielo comienza precisamente en esta comunión con Jesús.

En el Cielo nos espera ya María nuestra Madre —ayer celebramos este misterio. Que Ella nos obtenga la gracia de nutrirnos siempre con fe de Jesús, Pan de vida."


(Tomado del sitio web del Vaticano. Accesado el 13 de abril de 2022. https://www.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2015/documents/papa-francesco_angelus_20150816.html)